El Palacio, es la sede de la Embajada de Francia, ubicado en el barrio porteño de Recoleta, reabrió sus puertas al público tras permanecer cerrada durante dos años por obras de refacción y lo celebró con la realización de una serie de visitas guiadas organizadas por el Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires.
Las visitas guiadas se desarrollan en el marco de las 32° Jornadas Europeas de Patrimonio, un evento en el cual los 53 países miembros del Consejo de Europa abren sus embajadas en todo el mundo para difundir los valores arquitectónicos y culturales de esos edificios.
En estos recorridos es posible apreciar la belleza que recobró el Palacio Ortiz Basualdo en todos sus amplios y lujosos espacios tras las difíciles tareas de refacción encaradas en marzo del año 2013, según pudo comprobar Télam durante una de estas visitas.
El actual edificio de la Embajada de Francia se construyó entre 1912 y 1918 por orden de la familia Ortiz Basualdo, quien dotó a la construcción de refinados elementos de confort y de espacios de enormes dimensiones que hoy recobraron su esplendor.
El acceso al edificio se caracteriza por ser circular, abierto por dos grandes puertas y una ventana de hierro y cerrado por otra magnífica puerta de bronce vidriada que limita un espacio rico en mármoles policromos en el piso rodeado por paredes revestidas en madera tallada y decorado con pilastras corintias.
El recorrido continúa por la escalera de honor, de estilo inglés, que conduce al primer piso, donde hay un hall circular adornado con motivos de los siglos XVII y XVIII y una gran ventana neo-paladina que ilumina la escalera, de estilo “Chippendale”, y las obras de arte de representativas de los años 1960 a 1990 y de los movimientos parisinos de la “abstracción lírica” y la “abstracción geométrica”.
En el primer piso también hay un comedor, que es la sala que más refleja el gusto inglés en el edificio y que emula al Palacio Real de Oslo.
Este espacio, con capacidad para 24 comensales y ambientado con tapices de la escultora argentina Alicia Peñalba, conservó la integralidad de su decoración y de su mobiliario, inspirado en el barroco inglés de los siglos XVII y XVIII.
En la planta superior, en el extremo del Palacio Ortiz Basualdo, se encuentra el jardín de invierno, un amplio salón con ambientación de estilo compuesto, mezcla de Tudor y gótico.
Este espacio fue dispuesto para jardín debido a su luminosidad y a su piso damero de mármol blanco y negro, que permiten exponer vegetación de invernadero.
La visita por el primer piso del edificio continúa por el Salón Chino o “salón de la música”, una brillante reproducción de una forma del estilo Luis XV con motivos chinescos que es el epicentro del edificio y que tiene un punto de vista privilegiado tanto hacia el exterior como hacia el interior del edificio.
Sobre el final de la planta alta se desarrolla la magnífica sala de baile, también llamada Salón de Honor o Salón Dorado, que es una interpretación del estilo Luis XV bastante tardío.
El espacio es dominado por una chimenea de mármol blanco, realizada con hermosos bronces cincelados, y por el cielo razo, donde hay una reproducción ampliada de un cuadro de Antoine-Francois Callet.
También se destacan las columnas doradas decoradas con instrumentos musicales, las arañas y los detalles de hierro forjado de las puertas y ventanas.
Junto a la sala de baile se encuentra la sala de billar, también conocida como el salón fumador, que es un espacio revestido en madera, con una gran chimenea de mármol policromo y con una nueva composición luminosa y un mobiliario de estilo depurado.
La visita guiada al Palacio Ortiz Basualdo concluye con una recorrida por la biblioteca, que es de estilo gótico inglés y que está dominada por una chimenea adornada con motivos del primer Renacimiento.
Este espacio está amueblado con diseños de Jean-Michel Frank, uno de los decoradores más grandes del período “Art decó”, quien vivió algunos años de exilio en Buenos Aires durante la ocupación de Francia por los nazis.
Fuente: www.telam.com.ar