
La apuesta es la de valorar los recursos del lugar, para ofrecer lo que llaman una “animación turística rural”, creando, gracias a una gestión integral que apunta al entorno, un destino turístico atractivo y una experiencia distinta.
Un turismo sostenible y que respete al planeta es el mercado al que apuntan estas propuestas hoteleras como la estación de Esquí Piau- Engaly, en los Pirineos que promociona las mejoras ambientales a través de la mejora de los pastos y su plantación, hasta la promoción para que los turistas colaboren con la comunidad local.
Aunque cueste creerlo, este tipo de apuestas que se ocupan del planeta no implican el sobre precio del destino (más bien todo lo contrario), ni tampoco la falta de confortabilidad, sino una nueva propuesta para turistas aventureros dispuestos a probar cosas distintas.




