
Por: Concha Pelayo
Singapur es la capital de la República de Singapur. Está constituida por un grupo de 61 islas, en la que la capital ocupa la mayor de ellas, en el extremo de la Península de Malasia.
Al contrario que Bali, donde la naturaleza y el hombre forman una simbiosis perfecta, en Singapur parece que la vida de sus moradores buscara la verticalidad. Espectaculares rascacielos emergen de su suelo compitiendo en formas y altura.
La población, en su mayoría, es de origen asiático. La diversidad cultural y el alto grado de tolerancia religiosa se observa en el calendario de ferias y fiestas nacionales, respondiendo a las diferentes culturas. Más de un 40% son budistas, aunque el maoísmo, confucionismo y budismo aglutina a una mayoría de chinos budistas. También hay grupos minoritarios de musulmanes, judíos, cristianos y practicantes del zoroastrismo.
Esta circunstancia confiere a Singapur un aspecto cosmopolita que se aprecia por cualquier rincón... Se hablan cuatro lenguas, todas oficiales, como inglés, chino, malayo y tamil, aunque es el malayo el idioma nacional.
Singapur posee una economía libre de mercado y es el país más rico del mundo, con el mayor ingreso bruto per cápita, sin inflación y donde la corrupción puede considerarse inexistente. La economía del país se basa esencialmente en las exportaciones electrónicas y manufactureras, así como el refinamiento del petróleo. Sin olvidar las actividades financieras, el comercio y el turismo, atraído por las compras. Marcas de automóviles de alta gama, como las firmas de los más importantes modistos del mundo se concentran en las principales calles comerciales, integradas en espectaculares y lúdicos centros comerciales, atestados siempre de gentes de todo el mundo, sobre todo de la vecina Australia.
Muy interesante, la actividad festiva de Singapur, entrelazada muy directamente con la religión. Durante todo el año, la ciudad ofrece numerosas celebraciones en templos y en calles que reflejan las numerosas creencias y procedencias de sus habitantes.
La música y la danza tienen un gran protagonismo como lo demuestra el Singapur Ars Festival que se celebra cada junio atrayendo a grupos de teatro, danza y música de todo el mundo. También son importantes las actuaciones gratuitas en parques y jardines.
La vida en Singapur es un fluir de gentes que van y vienen, que compran, que se divierten, que respetan con gran escrúpulo las normas. La limpieza es obsesiva. En el aeropuerto de Singapur, por ejemplo, está enmoquetado en color blanco y negro y aparece impecable. Casi nadie fuma y si lo hacen, existen lugares, hasta en las calles, donde ni la ceniza cae al suelo. El arrojar cualquier cosa está penado con importantes cantidades de dinero. El tráfico de droga es inconcebible. Los que llegan por primera a Singapur se sorprenden con un enorme letrero que le da amablemente la bienvenida, pero, a continuación avisan que el tráfico de drogas está castigado con la pena de muerte. Así de simple. Y así de severo.
Como cabe imaginar, en un país tan desarrollado, el nivel de autopistas, carreteras, trenes o transportes públicos ofrecen el mayor confort y seguridad, además de económicos.
Para hacerse una idea completa de la ciudad de Singapur, una noria de 165 metros de altura, 'Singapore Flyer' cuenta con 28 cápsulas del tamaño de un autobús que permite a sus pasajeros caminar por ella sin sentir vibración alguna durante los 30 minutos que dura la rotación. Desde la noria permite a los visitantes contemplar la bahía de Singapur y los puntos más característicos de la ciudad, y en días claros los países vecinos, Malasia e Indonesia.



