
Una comisión asesora formada por representantes del sector y los sindicatos debe formular las recomendaciones el próximo mes a la Agencia Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) para moderar ciertas restricciones a los aparatos electrónicos. Sin embargo, la agencia dijo el viernes en un comunicado que ha prorrogado el plazo hasta septiembre debido a que los miembros de la comisión pidieron más tiempo para terminar la evaluación de si es seguro eliminar las restricciones.
“La FAA reconoce que los consumidores están sumamente interesados en el uso de dispositivos electrónicos personales en los aviones comerciales; por eso es que hemos encomendado a un grupo del representantes del gobierno y el sector que estudien los asuntos de seguridad y la posibilidad de un cambio en las restricciones en vigencia”, expresó el comunicado.
La FAA está bajo presión de las autoridades y la opinión pública para que alivie las restricciones porque cada vez más personas usan libros electrónicos, reproductores de música y video, teléfonos multiusos y laptops. El uso de estos dispositivos está prohibido cuando los aviones se encuentran a menos de 3.000 metros de altura por temor a que generen interferencia electromagnética y afecten los sistemas críticos del avión. Pero la evidencia de la potencial interferencia no es muy clara.
El uso de los celulares para hacer llamadas telefónicas es regulado por la Comisión Federal de Comunicaciones y existe la preocupación que si se hacen llamadas desde aviones que vuelan a alta velocidad eso podría provocar dificultades técnicas con la recepción de los celulares en tierra. De igual manera, existe el factor de la posible molestia, que los pasajeros podrían sentirse incómodos si escuchan a otros pasajeros hablando por teléfono.
El diario The Wall Street Journal informó el viernes que un borrador de un informe de la comisión asesora indica que sus 28 miembros habían logrado un consenso para suspender algunas de las restricciones.
La Administración Federal de Aviación (FAA en sus siglas en inglés) lleva varios años estudiando el efecto que pueden tener los diferentes equipos electrónicos de uso cotidiano en los vuelos.
Hasta ahora se temía que los campos electromagnéticos de los equipos pudieran afectar los sistemas del avión durante su despegue o aterrizaje; sin embargo, nuevos estudios han demostrado que estas señales son tan débiles que no provocarían problema alguno.
De ser aprobado el cambio inicialmente afectaría solamente a compañías estadounidenses, pero se podría implementar rápidamente en el resto del mundo.




