
Por: Carlos Masip. Director de Compartiendo.
Concluido el exitoso Tianguis, la feria de Turismo de México, comenzamos el post fam de prensa junto a cuatro colegas y pudimos vivenciar un nuevo destino: Mérida. Carlos Baqueiro de la Secretaria de Turismo de Mérida y Carlos Sosa, guía de turismo, nos asistieron en todo momento. Junto a Akouavi Assogba de Francia, Josep Guijarro de España, Alvin Yun-lam Lee, de Hong Kong y Terry Zinn de Estados Unidos, con quienes disfrutamos plenamente los lugares visitados.
Comenzamos recorriendo uno de los tantos Pueblos Mágicos de México, en este caso Izamal muy cercano a Mérida. Lo de mágico se comenzó a sentir y vivir apenas ingresamos con el bus a sus calles. Todo parecía remontarse a cientos de años pasados en donde sus construcciones, cultura, costumbres y hábitos parecían conservarse a través del tiempo. Recorrimos la ciudad en Calesas (Mateos) y almorzamos en Kinich un restaurante típico, increíble por su belleza y gastronomía.
Luego partimos hacia Chichén Itzá en donde nos esperaban distintas sorpresas. La primera fue la cantidad de gente de todo el mundo que allí estaba, la segunda que casualmente en este día se cumplía el equinoccio – 21 de marzo – y eso justificaba tanta gente.
Ubicarse estratégicamente para visualizar el momento del equinoccio (cuando los rayos del sol dibujan sobre la pirámide la figura de la víbora en sus paredes) parecía misión imposible. Apenas si pudimos acercarnos para esperar el momento preciso.
En un momento las nubes cubrieron el sol y la gente se manifestó con chiflidos y quejas, parecía que la fiesta se nublaba…. Sin embargo en pocos instantes la nube pasó y el sol comenzó su dibujo y la gente explotó de júbilo y exclamaciones.
Realmente fue un momento emotivo e inolvidable. Quienes estaban allí se abrazaban otros rezaban y algunos no se cansaban de filmar y sacar fotos.
El salir de allí fue misión imposible… las callejuelas estaban abarrotadas por la cantidad de gente transitando rumbo a la salida, y luego el subir a los cientos de transportes y salir a la ruta fue otro trámite increíble. Llegamos al hotel y apenas un rato después fuimos a cenar a Trootters otro lugar donde sus platos típicos son muy especiales.
El día siguiente salimos con destino a Celestún. En camino hacia allí nos detuvimos en el poblado de San Antonio y, luego de recorrer un sinuoso y deteriorado, visitamos un cenote a cielo abierto ubicado dentro de un lugar selvático. (El cenote es una dolina inundada de origen kárstico que se encuentra en algunas cavernas profundas, como consecuencia de haberse derrumbado el techo de una o varias cuevas. Ahí se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo. Existen varios tipos de cenotes: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta).
De allí continuamos el viaje hacia Celestún que está ubicado a 95 km de Mérida. Esta localidad se encuentra bordeando el golfo de México y se ha convertido en una reserva de la biosfera en donde una ría del Celestún (rio de agua dulce) que llega desde el llano producto de sus lluvias, desemboca en el mar. En su confluencia se transforma en un muestrario de colores en sus aguas.
El pueblo es un lugar típico de pescadores. Salimos a navegar por la ría y disfrutamos sus bellezas (similares en algunas partes a nuestro Delta) y pudimos ver muy cerca a su colonia de flamingos (típicos de la zona) y variadas especies de aves. También nos detuvimos en uno de los tantos manglares de la zona que nos mostró otra faceta del lugar con espesa vegetación y distintas especies de plantas y flora.
A nuestro regreso la cena – infaltable – en otro lugar típico de Mérida: Katún.
El sábado nos llevaron a recorrer el centro histórico de Mérida y pudimos visitar el Gran Museo del Mundo Maya, realmente magnifico. Allí conocimos gran parte de la historia Maya y vimos reflejada su cultura e historia.
Almorzamos en La Tradición que bien estaba relacionado con su nombre y donde, nuevamente, disfrutamos de su gastronomía y esmerada y cordial atención.
Reponiéndonos del suculento almuerzo partimos a la zona arqueológica de Uxmal y allí debimos soportar una temperatura cercana a los 40 grados pero que no impidió que siguiéramos recorriendo los distintos lugares que hacen de este lugar imperdible. En la actualidad es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la cultura maya, junto con los de Chichén Itzá y Tikal. Está localizada en el municipio de Santa Elena en el estado de Yucatán. Sus edificios son típicamente del estilo Puuc, con muros bajos lisos sobre los que se abren frisos muy ornamentados, similares a las cabañas típicas mayas, que se representan por columnillas (imitando las cañas con las que se construían las paredes de las chozas) y figuras de serpientes enlazadas y, en muchos casos bicéfalas, mascarones del dios de la lluvia.
La recorrimos en su totalidad y en cada uno de las edificaciones la significación de un pasado maya estaba presente en todo momento.
Regresamos a Mérida y en esa noche llegó el momento de la despedida. Cada uno a su mundo a su lugar, a su terruño pero con la convicción de haber conocido nuevos lugares, nuevas costumbres, nuevas comidas pero, fundamentalmente, nuevos amigos, que, aun a la distancia conservaremos en nuestros recuerdos y afectos.
Gracias a todos lo que hicieron posible esta realidad…




