
Por: Claudio Merelas
Toronto está ubicada al sudeste de Canadá, capital del estado de Ontario y sobre el lago que lleva el mismo nombre. Está a solo 60 minutos de avión desde New York. El significado de Toronto es “lugar de encuentro” en el idioma de los indios huron y realmente es así, ya que más del 50 % de la población no es oriunda de Canadá. Cuenta con más de 150 grupos étnicos, lo que enriquece a la ciudad con una increíble fusión de costumbres y tradiciones.
Dentro de los atractivos con los que cuenta, el más representativo es la Canada Nacional Tower, la cual tiene una altura de 553 metros que la coloca en la categoría de la estructura más alta del mundo. Además posee un observatorio, a 447 metros de altura, con restaurante y cafetería.
Otro imperdible es el Distrito de la Destilería, con 44 edificios victorianos renovados, que alojan galerías de arte, teatros, boutiques, cervecerías y tiendas de chocolate y café. Allí se filmaron películas como “X-Men” y “Chicago”. El recorrido se puede hacer sobre los “seway” una especie de monopatín eléctrico. A minutos del centro se encuentra Casa Loma, un majestuoso castillo, donde uno tiene la sensación de ingresar al túnel del tiempo. Período de elegancia y esplendor europeo.
Hay más de un centenar de museos y uno muy particular, el Bata Shoe Museum, que alberga más de 10.000 pares de zapatos, donde se pueden observar modelos originales de Elvis Presley o Marilyn Monroe.
El Gladstone Hotel, es un edificio de estilo victoriano construido en 1889, que recibía viajeros de bajos recursos. Hoy es un hotel de arte donde cada una de sus 37 habitaciones fueron remodeladas y diseñadas a medida por artistas locales.
En la Horseshoe Tavern uno puede encontrar recuerdos de ensayos de los Rolling Stones en sus giras por América. Dicen que The Police estuvo allí en su primera gira y Sting tocó en forma muy particular. Mitos, leyendas pero que llevan a muchos curiosos al lugar.
En Toronto se realizan un gran número de festivales nacionales e internacionales durante todo el año. El más conocido es el Festival de Cine, que se desarrolla en el mes de septiembre.
Y a sólo 180 km un lugar imposible de no visitar, las Cataratas del Niágara. Situadas en el río del mismo nombre, forman un grupo de grandes cascadas de agua en la frontera de Canadá y los Estados Unidos. No se destacan por su altura pero si por su extensión y el caudal de agua proveniente de los grandes lagos. Además del recorrido en embarcación y por tierra se las puede ver desde el aire, en helicópteros de última generación
Un capítulo aparte es la gastronomía, se pueden tomar clases de cocina en el St Lawrence Market, un mercado donde uno puedo encontrar de todo. Las mejores langostas y ni que hablar de las verduras y las frutas. Y se puede disfrutar preparando por sus propias manos un “smoked salmon potato scallion pancakes”… un salmón delicioso.
Muy buena infraestructura hotelera, donde lo clásico y lo moderno conviven y se mezclan. Como así también las confiterías, los bares, música en vivo, cenas show y un sinfín de teatros que permiten tener otra visión de la noche de Toronto. Es el principal destino cuando se habla de calidad de vida y seguridad. Podemos sumarle a todo esto “turismo aventura” permitiendo abrir un abanico de posibilidades para visitantes de todas las edades. El Hotel Sheraton tiene una ubicación privilegiada (es una de las tantas opciones) y un servicio acorde a esta importante cadena internacional. Se llega a través de Air Canada, con un vuelo que parte desde la ciudad de Buenos Aires.
Un destino para tener en cuenta, no se lo puede perder.



