
Un grupo de productores rurales organizados bajo la denominación de “Meseta Infinita”, ofrecen circuitos turísticos para disfrutar la meseta de Somuncurá y la estepa Patagónica. Un lugar mítico, sorprendente, donde el paisaje agreste invita a un encuentro con la Patagonia auténtica, desconocida y legendaria.
Con la pavimentación de la ruta 23, columna vertebral que une la cordillera con el mar, la región sur suma a la producción ganadera y minera el desarrollo turístico como una nueva fuente de ingresos y un complemento a la actividad.
El tren Patagónico, que une Viedma con Bariloche, serpentea toda la provincia de Rio Negro, jugando a las escondidas con los pueblitos que alguna vez surgieron acompañando el asentamiento del ferrocarril. Cenar cuando vamos dejando el mar, descansar mientras la noche nos envuelve o desayunar mientras observamos la meseta rumbo las imponentes montañas de la zona Andina, es una experiencia muy recomendable.
“Meseta Infinita” te propone la oportunidad de visitar establecimientos agropecuarios dedicados a la cría de choique y el guanaco, arreo de ganado, señalada, esquila y clasificación de lana. Podes también conocer los secretos de la minería recorriendo la Cantera de piedra laja, otras de las actividades que dan identidad al lugar. El recorrido permite además descubrir pinturas rupestres o conocer las técnicas del tejido de las artesanas. Las excursiones incluyen guiado, transporte, alojamiento y gastronomía con platos autóctonos de la región.
Existen muchas formas para conocer estos destinos de la Patagonia. En una manera aventurera quizás, cabalgando por sus valles y cerros para conocer la naturaleza y descubrir muchos sitios destinados sólo para los más audaces. Otra opción es viajar durante días recorriendo la línea sur, haciendo camino en la Patagonia, registrando en fotografías, los sitios casi mágicos de la región.
En el extremo sur del continente Americano, entre la imponente Cordillera de los Andes y el océano Atlántico, se despliega en toda su extensión la región más austral del mundo. La Patagonia, espera.




