
El grupo de periodistas que integramos salió de Torremolinos en un confortable micro rumbo a Cádiz. El camino desde ya era imperdible en imágenes de uno u otro lado. Sus construcciones de diversas arquitecturas en zonas urbanas y sus campos con desniveles de distintos colores contrarrestaban con el mar y sus costas de disímiles y bellas facetas.
Arribamos a Cádiz – que pertenece a la comunidad autónoma de Andalucía- .
Ciudad por naturaleza portuaria permite que su economía tenga mucho que ver con ello. Allí funcionan importantes astilleros y la zona franca permite un tráfico comercial e industrial de importancia. Otro atributo lo impulsa el turismo de todo el mundo que busca allí el patrimonio histórico- cultural, sus fiestas locales, sus playas y la gastronomía.
Cádiz es una de las ciudades más antiguas de Europa Occidental.
Es denominada Tómbolo – así se califica cuando una isla se une a un continente mediante un istmo-. En este caso une la Isla de León con la Ciudad de San Fernando.
La temperatura media anual es de 18° grados oscilando en agosto a 27° y en enero 9° grados.
Recorrimos sus calles que nos remontaron a distintas épocas y a la calidez de sus habitantes. Una de las atracciones del lugar es la Torre de Tavira, designada como torre vigía oficial al tener la máxima altura de la ciudad – 45 metros sobre el nivel del mar -.
Cuenta la historia que allí el vigía Don Antonio Tavira controlaba con sus catalejos el ingreso de los barcos que llegaban cargados de mercaderías.
La particularidad de este lugar es la “Cámara Oscura” ubicada en su piso superior que consiste en mostrar la ciudad - mediante oscuridad, sombras y luces - . Esto se produce en un lugar a oscuras con paredes pintadas de negro en donde se reproducen imágenes sobre una pantalla blanca curva horizontal a modo de mesa que reflejan el movimiento de la ciudad y sus habitantes en el paño. Realmente notable.
También desde su cúpula se nos ofrece una visión magnifica de toda la ciudad: callejones, playas, castillos, plazas, bodegas, iglesias y jardines.
Continuamos el recorrido y llegamos a la Plaza de la Catedral. Allí entre dos torres emerge la “Catedral Nueva”, según los gaditanos, o “Santa Cruz sobre el mar” o también “Santa Cruz sobre las Aguas”.
Seguimos conociendo lugares como Playa de la Caleta (situada en el centro histórico de Cádiz) y el Castillo de Santa Catalina (patrimonio histórico de España) con una construcción muy especial de planta pentagonal y con puntas – con similitud a estrellas que enfocan hacia el mar. Este lugar es propicio para eventos culturales.
El Castillo de San Sebastian ubicado en la playa de La Caleta sobre un islote, por su construcción y características se utilizó para la filmación de varias películas.
El Hospital de Nuestra Señora del Carmen con estilo barroco y que actualmente es un hospital de mujeres.
El Museo de Cádiz fue inaugurado en 1838 y se encuentra ubicado en la Plaza de Mina y cuenta con tres secciones: arqueología, bellas artes y etnografía. Algunas de sus particularidades: sarcófagos fenicios, pinturas barrocas, obras de Murillo y Rubens entre otras.
Oratorio de la Santa Cueva, data el siglo XVIII. Cuenta con dos capillas una superior y otra subterránea. Se destacan allí 3 lienzos de Goya que fueron restaurados en el Museo del Prado en el año 2000.
Teatro Falla: situado en la Plaza Flagela allí se llevan a cabo variados espectáculos como conciertos, obras teatrales, musicales y óperas. También escenario del Carnaval de Cádiz en el mes de febrero con un espectacular despliegue de colores, vestimenta y música que se remonta hasta el siglo XVII.
Por último llegamos al Oratorio de San Felipe de Neri. Templo barroco construido entre 1685 y 1719. Allí se proclamó la primera Constitución Española llamada popularmente “La Pepa”.
Llegada la noche, visitamos el restaurante Juanito - un típico, pintoresco y concurrido lugar, tanto por turistas como lugareños.
Allí pudimos degustar: quesos artesanales, jamón en todas sus variables, carnes de pueblos de las sierras y las típicas comidas españolas, sobresaliendo sus tortillas. Entre el vino, la música y la belleza propia del lugar llegaron los postres con una repostería autóctona y variedades de influencia arábica.
Fue el cierre de Cádiz que no podía ser de mejor forma…




