
La pesquisa de los meteoritos argentinos con el simple fin de catalogarlos, ha resultado una tarea con muchas contradicciones porque la mayor parte de las piezas han sido sustraídas y trasladadas fuera de Argentina con el devenir de los años. Las razones de ello han sido más “Fenicias” que científicas debidas también al interés del coleccionismo privado, que ha originado un tráfico global de meteoritos y, a consecuencia de ello, el expolio de nuestro acervo cultural y científico, ya que muchos elementos valiosos han sido sacados del país con el único fin de su puesta en venta.
Recién desde el año 2007 la Argentina cuenta con la Ley Nacional n° 26.306 de protección, la cual declara a los meteoritos como bienes culturales y penaliza su comercialización.
La historia de las sucesivas sustracciones, ventas, tráfico de material arqueológico o geológico en nuestro país, es muy similar a la de otros países tanto latinoamericanos, donde la riqueza de sus bienes es muy conocida, como la de otros en África, Asia, Medio Oriente.
La Provincia del Chaco, con su Parque Provincial “Pinguen N’onaxa” es la referencia más fuerte que tenemos en el tema de este tipo de “producto también, turístico. El nombre del parque significa “Campo del Cielo” en lengua toba, que sufrió el impacto de una lluvia de meteoritos resultantes de la explosión en la atmósfera de un asteroide de alrededor de 840.000. kg. El mismo cayó hace aproximadamente 6.000 años (entre los años 3080 y 3910 A.C.)
La importancia de la acción de esta lluvia meteórica fue tan grande que ha modificado el paisaje en un curioso sistema de depresiones no siendo directamente cráteres pero luego se convirtieron en lagunas anegadas por sales. Este paisaje ha dado pie a que varias localidades lleven nombres relacionados, a dicho fenómeno. En Santiago del Estero existe un pueblo llamado Aerolito a sólo 20 km de otro llamada Otumpa (“lluvia del cielo”) en lengua wichí y próximo de otra pequeña localidad llamada “Campo del Cielo”.
Sucesivamente en esta zona se siguieron descubriendo nuevos meteoritos a través de los años. En Santiago del Estero, el que luego fue llamado "El Toba" y que rondaba los 4200 kilogramos descubierto en el año 1923, en Chaco se descubre posteriormente uno de unos 700 kilogramos al que se denominó "El Mocoví" en el año 1925. "Tonocote" descubierto en 1931, de más de 800 kilogramos (el que ahora se encuentra en el Planetario de la ciudad de Buenos Aires), el "Avipón" de casi 500 kilogramos descubierto en 1936, "El Mataco" de casi 1000 kilogramos descubierto en 1937, el "Taco" de 2000 kilogramos descubierto en 1962.
Los destinos de los descubrimientos
Siguiendo con la ruta del "Runa Pocito" descubierto en 1803, hay cosas curiosas y lamentables. Antes de su llegada a Inglaterra, el Runa Pocito parte hacia Santiago del Estero y luego rumbo a Buenos Aires, ¿Dónde depositaron este preciado material? en la Fábrica de Armas del Estado. Allí quien fuera el director del lugar, el Sargento Mayor Esteban de Luca fabricó en 1816 con parte del meteorito por orden del gobierno, fusiles y pistolas, algunas de las cuales viajaron como obsequio al presidente de Estados Unidos y una de ellas, fue como obsequio al General Manuel Belgrano.
Después de todas estas vicisitudes, lo que restaba del meteorito "Runa Pocito" eran unos 600 kilos y aún se encontraba en la Fábrica de Armas del Estado. Esta parte, fue donada al Cónsul británico Míster Parish, el cual lo envió en el año 1825 al Museo Británico de Londres.
Otros destinos de nuestros viajeros espaciales
Los meteoritos originarios, mayormente de Campo del Cielo, tienen destinos inciertos, son subastados hasta como "obras de arte" llegando a trepar precios más que considerables. Un ejemplo: la casa Bonhams conocida mundialmente y con varios lugares de asiento en Estados Unidos, Europa, Japón, etc. subastó en el año 2006 un meteorito perteneciente a “Campo del Cielo” de 161 kilogramos en la friolera de 93.000 dólares americanos. Como él, muchos sufrieron el mismo destino.
El meteorito Esquel caído en el lugar del mismo nombre en la provincia de Chubut y descubierto por un vecino granjero en 1951. Esta cerca al Andes Patagónico, es bien conocida entre los científicos investigadores de estos fenómenos. Se calcula que esta masa, que pesó alrededor de 1000 kg., tiene una data de más de cuatro mil millones de años, lo que lo convierte en uno de los trozos relevantes más antiguos encontrados en la región sur del país. Al ser cortado, permite apreciar cristales olivinos amarillos brillantes llamado “pallasite” por su composición de hierro pedregoso. “El Esquel es 50% níquel-hierro y 50% olivino, una piedra cristalina verde semipreciosa. Cuando es cortado en láminas y pulido, es translúcido y excepcionalmente hermoso. Es además muy costoso, por gramo en algunos casos es más costoso que el oro”, explicó Geoffrey Notkin, de Aerolite Meteorites, una firma especializada en el tema se estima que los últimos fragmentos fueron llevados al exterior a fines de los años 90. El Meteorito Esquel se vende en el mundo vía Internet y cotiza más que el oro.
Robert Haag es otro de los conocidos traficantes por estas tierras de estas valiosas joyas –no tradicionales-. En 1990 trató de llevarse el "pequeño" meteorito "El Chaco" que pesa más de 37 toneladas, habría que saber cómo este señor pudo hacerse con él y al menos intentar llevárselo fuera del país. Al estilo de los saqueos que se hicieron en Egipto gracias a su valioso patrimonio cultural.
”Para nuestros antepasados estos meteoritos fueron un mensaje de los dioses. Algo que está más allá del entendimiento de los mortales. Un misterio que queda por descifrar. Uno puede compartir o no esa creencia, pero la roca es lo poco que queda de nuestra cultura y la vamos a proteger", dijo a la prensa Roberto Núñez, un miembro de una comunidad moqoit.
Algunas conclusiones
Si bien los meteoritos caen en todas partes cuentan con mayores posibilidades de ser vistos ó encontrados en las zonas más pobladas. Por eso las provincias argentinas con mayor densidad poblacional como ser Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, son las que han brindado los hallazgos más numerosos (empero en la primera de estas provincias haber sido visto y recuperado solo uno). En la Argentina se llevan detectadas más de 15 mil piezas, pero ninguna lo ha sido por manos de científicos argentinos.
• Ley nacional 19.943 que los protege estos patrimonios en nuestro país, es del 10 de agosto del 2007, tiene normas precisas sobre el tráfico de objetos celestes, su "Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia ilícitas de bienes culturales" aprobada en la XVI , responde a la Conferencia general de la UNESCO, celebrada en París el 14 de noviembre de 1970 e incorporada a nuestro ordenamiento jurídico por ley.
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