
Por: Yndiana Montes
Un estudio conjunto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el World Wildlife Fund (WWF), presentado durante Río+20, mostró que nuestra región caribeña afrontará incalculables pérdidas debido a la reducción de producciones agrícolas, derretimiento de glaciares, inundaciones, sequías y otros eventos debidos al calentamiento global.
Urge entonces trabajar más en nuestra capacidad institucional para el manejo de los riesgos de desastres naturales en nuestra propia casa, pero esto no es óbice para que también resultemos seriamente afectados por lo que suceden en otras latitudes y en especial en Norteamérica, principal emisor de turistas al Caribe.
Hasta que punto nos afectará Sandy, ya no pensando en los casi sesenta muertos y en los daños materiales que ocasionó en Haití, Cuba, Las Bahamas y Jamaica, sino en el impacto que a nivel de reservaciones tendremos para la alta temporada que se avecina?
Hay varios factores que preocupan, siendo la costa este una de las regiones más fuertes en cuanto a la emisión de visitantes al Caribe.
No se trata sólo de las cuantiosas pérdidas que se han contabilizado hasta ahora y que alcanzan billones de dólares. Noviembre es un mes crucial para enfilar las baterías para “redondear” las ganancias de Diciembre, y recordemos que ahora los estadounidenses son también “viajeros de último minuto”, y que ya no hacen planes con tantos meses de anticipación como en el pasado, y que al igual que el resto del mundo esperan lo más posible por jugosos descuentos, surfeando en la Web buscando más valor agregado por su dinero.
La Organización de Turismo del Caribe (CTO) ha estudiado el cambio climático porque la región está ya experimentando efectos como las temperaturas más cálidas, lluvias inusuales y pérdida de biodiversidad. En un reciente evento especializado patrocinado por el BID y la Agencia Caribeña para el Manejo de Desastres y Emergencias (Caribbean Disaster and Emergency Management Agency), la experta organizadora de la Conferencia Anual de Turismo Sostenible de ese organismo, Gail Henry, se refirió al tema diciendo que “cuando los turistas deciden viajar a un destino no deciden sólo con base en el costo del boleto aéreo, hotel y bienes y servicios en el destino, así como proximidad, oferta de atracciones y actividades y otros parámetros; sino que la estabilidad y la seguridad se convierten en un factor cada vez más determinante.”
Pero cuando ocurre un desastre natural en un país como los Estados Unidos de Norteamérica, los destinos caribeños afrontamos declives en los flujos de turistas y consecuentemente en los ingresos por ese concepto, lo que afecta también los flujos fiscales de los gobiernos. Quisiéramos estar equivocados pero creemos que en este caso será por partida doble: primero, porque la tormenta tropical Sandy ya alejó a los turistas de la región, pero sobretodo porque en este escenario la afectación por el declive económico del gigante del Norte, se podrían afectar las reservaciones para la temporada alta.
En nuestra opinión, aquí se haría necesario lanzar una campaña agresiva en otros mercados. Seguramente de resultar ciertos nuestros pronósticos, habría también un descenso en los precios de los paquetes en mercados como el latinoamericano.



