
Después de Barcelona Melilla es la segunda ciudad de España con mayor número de edificios modernistas y “art decó”, con más de 900 monumentos.
Al pasear por el Ensanche, el espacio urbano que se trazó fuera de las murallas de la antigua Ciudadela, es posible ver cómo los arquitectos dieron rienda suelta a su creatividad, creando un conjunto monumental que le fascina por su riqueza y variedad.
El modernismo llegó a esta ciudad en 1909, de la mano del arquitecto catalán Enrique Nieto, discípulo del genial Antoni Gaudí. El movimiento se arraigó de tal manera que, en pocas décadas, se levantaron hasta 900 edificios. Durante el recorrido es posible ver cómo las rejas, los adornos florales, las curvas y formas cóncavas, los rostros de mujer y las siluetas de animales llenan las fachadas de casas, palacios, edificios oficiales, cines, comercios. Un verdadero museo arquitectónico al aire libre.
Un buen punto de partida para comenzar el recorrido es la plaza de España para, a partir de allí, acercarse hasta las manzanas que forman el “Triángulo de Oro”, que es la zona donde se encuentran los mejores ejemplos del Ensanche modernista.
Otro imperdible es el Palacio de la Asamblea y el Monumental Cinema Sport, dos grandes obras art-decó. Este “boom” arquitectónico se reflejó incluso en construcciones de diferentes religiones de Melilla: la sinagoga Or Zoruah, la Mezquita Central y varias iglesias católicas.
En Melilla se mezclan cuatro culturas distintas: la cristiana, la musulmana, la hindú y la judía. Lo cual es posible comprobar realizando la Ruta de los Templos, que recorre santuarios de cada una de las religiones.
Por otro lado este también es un destino para los aficionados al deporte. En sus alrededores se puede visitar el monte Gurugú y conocer la colonia de monos que lo habita.
Asimismo Melilla esconde bajo sus aguas un tesoro natural. Sumergirse en este rincón del Mediterráneo de aguas claras es, al mismo tiempo, aventura y espectáculo.
Gracias a la escasa explotación humana que sufrió a lo largo de la historia, cuenta con una excelente visibilidad a la hora de bucear, sumado a la suave temperatura del agua durante todo el año, la tranquilidad de un mar transparente, la gran variedad de especies animales y vegetales, las buenas infraestructuras de la ciudad y la belleza agreste de sus alrededores, que invitan a sumergirse y admirar los mundos subacuáticos.
Más información: www.spain.info





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