
Por: Luis Martín G.
Está situada a orillas del Danubio, cerca de las fronteras con Austria y Hungría y a tan solo 60 Km. de Viena. Tiene la mayor densidad de población de Europa Central, los montes Cárpatos comienzan en su territorio, es la sede del Parlamento y gobierno eslovaco y cuenta con una gran oferta artística, cultural y educativa. Día a día se ha ido recuperando y transformando dejando atrás las infraestructuras heredadas del antiguo régimen comunista.
La ciudad vieja, es acogedora, coqueta, pintoresca y bonita. Si hablamos del comercio les diré que es caro. Pero podemos pasear por sus calles y plazas, encontrando terrazas abiertas para disfrutar de una buena cerveza, esculturas de bronce con variadas formas en diferentes emplazamientos que son escenarios obligados para la foto del recuerdo.
La ciudad se caracteriza por sus torres medievales y sus edificios del siglo XX, la mayoría en el entorno del casco antiguo, entre ellos el Ayuntamiento, la Puerta de Miguel, la Catedral, los Castillos, sus Iglesias y sus palacios barrocos junto a las edificaciones antiguas de la ciudad que se van descubriendo al pasear por sus angostas calles y plazas.
Entre tanta belleza, hay construcciones que rompen la imagen de la ciudad tradicional, como el puente Novy Most construido sobre el Danubio con una torre que tiene un restaurante en la cima semejante a un Ovni; la sede de la radio Eslovaca en forma de pirámide invertida y la torre de la televisión con una plataforma de observación y restaurante giratorio. También hay rascacielos en el distrito financiero contrastando y rompiendo la imagen de la ciudad vieja.
Por su ubicación a los pies de los Pequeños Cárpatos y su vegetación en las llanuras aluviales del río y los bosques cercanos a la ciudad la hacen acreedora de grandes espacios verdes, calculando que cada habitante dispone de 110 metros cuadrados de verde en sus casi 50 kilómetros de praderas y bosques. La ciudad tiene una serie de lagos naturales para el ocio y disfrute.
Bratislava es el centro histórico y cultural de Eslovaquia. Tiene un carácter multicultural influenciado por varios grupos étnicos, incluyendo alemanes, eslovacos, húngaros y judíos. Como centro de la cultura es un punto importante con varios teatros, museos, galerías, salas de conciertos, cines y centros de cultura popular.
Su situación geográfica en la Europa central ha hecho de la ciudad un referente para el comercio internacional. Antiguas rutas comerciales, como la Ruta del Ámbar y la vía fluvial del Danubio, su red de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos cruzan y pasan por el territorio dando vida a la ciudad.
La historia de Bratislava está estrechamente vinculada a los acontecimientos más importantes de Europa en el siglo XIX y tiene una gran visión de futuro en el Siglo XXI. Merece que la conozcamos con mayor profundidad sacándola del itinerario rápido entre Budapest y Viena para disfrutarla con calma y atención. Se lo merece.